Consciencia Pránica

Aquí comparto mi proceso personal de comprensión de lo que es la Consciencia Pránica

¿Qué es la Consciencia Pránica?

Para cada objeto, fenómeno o proceso puede haber tantas definiciones como seres humanos en la Tierra en cada instante y todas son totalmente válidas, pues cada experiencia es única y personal como lo es cada Ser, así que aquí simplemente quiero compartir el significado que yo he extraído de mi experiencia HOY, en este preciso instante, en el punto del interminable viaje expansivo que hace la Consciencia a través de nosotros donde me encuentro AHORA.


Comprendo la Consciencia Pránica como un estado de consciencia al que todos podemos acceder en cualquier momento en el que permitimos que la Consciencia Universal se manifieste a través de nosotros.


Y lo hacemos puntualmente de manera natural aun cuando no tenemos consciencia de ello…

A nivel práctico para mi significa enfocar y mantener mi atención consciente en la apreciación del momento presente, del TODO LO QUE ES y en la respiración, y percibir la realidad a través del SENTIR del cuerpo físico, haciendo de la escucha interior una prioridad. En este estado de consciencia desaparece la ilusión de la separación y ya no me percibo como un individuo, sino como parte inseparable del Todo, más allá de la dualidad y más allá de cualquier creencia. Y de la mano con ello vienen la CLARIDAD, ENERGIA y FLUIDEZ.

¿Hay que ser un Ser Especial para poder experimentarlo?

Cuando pude permitir este estado en mi de una forma consciente y más continua gracias a un proceso de retrospección y auto-comprensión, me llegó una simple comprensión: aunque para algunas personas pueda parecer algo increíble (como lo fue también para mí por muchos años) y que solo los “gurus” o los “iluminados” puedan vivir, la verdad es que no es algo extraordinario, tampoco es algo que se podría llamar “un estado alterado de consciencia”, sino que es la VERDADERA NATURALEZA de todos y cada uno de nosotros! Es algo que a todos nos puede su-ceder si tenemos intención de aprender con determinación a sostenernos cada vez por más y más tiempo en este estado consciente, o dicho de otra manera, si nos tenemos amor, paciencia y compasión para ir quitando todos los bloqueos que tenemos y que impiden que la Consciencia Pránica nos suceda, reeducando nuestra mente, soltando creencias, integrando TODO lo que sentimos (cada emoción, SIN EXCEPCIONES) y así cediendo espacio a lo verdadero para que pueda manifestarse en nosotros.

De hecho esta es la razón por la que decidí compartir mi experiencia, para que tú también puedas recordar LO QUE ERES y cuál es tu verdadera esencia y cuál GRANDE es el potencial del Ser Humano, para que tú también empieces a CREER que puedes llegar a ser lo que has venido a SER y poco a poco te empieces a despojar de todas las creencias que te limitan a vivir todo tu potencial y entrar en contacto permanente con tu Ser. No puedo “conseguir” que lo hagas o darte una fórmula mágica para seguir que te garantice “un resultado”, la única manera en la que puedo servirte es inspirándote con mi ejemplo y esta es mi misión.

Todos tenemos el mismo cuerpo, el mismo corazón y la misma mente, tomamos el mismo aire y nuestras células tienen la misma estructura, aunque la ilusión de la separación de este sueño que llamamos vida nos hace creer que somos tan diferentes. La diversidad solo existe en la forma que toma el pensamiento y en los caminos que transitamos en la dimensión espacio-tiempo, mientras que en el sentimiento y la energía del no-tiempo todos tenemos la misma esencia.

Quiero que comprendas que este estado es NATURAL para nosotros, es el estado de equilibrio en el que todo nuestro sistema físico-mental-emocional-espiritual trabaja en sintonía, lo que permite que la Consciencia Universal (llamada Energía, Dios, Universo, Fuente, Prana, Chi, Luz o Amor) fluya libremente a través de nosotros. En un punto en este caminar me di cuenta de que los estados que todos experimentamos de alguna manera a lo largo de la vida como estar enamorad@, escuchar o tocar música, danzar, ser cómplice de un atardecer hermoso, meditar, caminar, ayudar a alguien o hacer algo que disfrutemos enormemente, todos tienen en común una cosa: permitirnos ser Amor, verlo en todo, darlo, recibirlo, apreciarlo y agradecerlo. Es en estos momentos cotidianos que podemos experimentarlo sin saberlo, porque bajamos la guardia del ego por un momento, olvidándonos del miedo y así permitiendo que fluya a través de nosotros.

En ausencia del Amor es cuando nace el dolor. En cuanto el Amor regrese, el dolor y el miedo ya no tienen espacio.

Durante milenios el Ser Humano se iba olvidando de esa COM-UNIÓN instantánea que tenemos con nosotros mismos, con el Universo y con otros Seres, al que le pusimos un nombre tan simple, tan venerado y tan temido a la vez: el Amor. Esta Energía Universal, el Amor, es infinita, es la fuerza creadora y está siempre allí para nosotros, independientemente de quien seas, que hayas hecho o no hecho, la familia en la que hayas nacido o cualquier otra circunstancia que te haga tener miedo de sentirlo, recibirlo y en consecuencia tampoco serlo o darlo, al creer que no lo mereces. Por eso es que nos sentimos tan atraídos hacia el Amor y de hecho sentimos tanto más dolor cuanto más desconectados estamos de él, lo que nos hace confundir la causa y el efecto:


No es el Amor lo que te duele o te hace sufrir. Es la ausencia del Amor lo que da miedo, el que tarde o temprano nos lleva a enfermar y finalmente nos lleva a la muerte.


Buscando las respuestas

Seguro que estás aquí leyendo esto porque también te preguntaste alguna vez: ¿cómo logro poner fin a mi sufrimiento? Yo me pasé la vida escapándome del dolor, anhelando volver a sentir el Amor, pero a la vez siendo cobarde y siempre buscándolo en lugares equivocados: por mucho tiempo creía que era el otro (pareja, amigos, hijos) el que me “hacía” sentirlo, también creía que eran unas determinadas circunstancias externas que me iban a hacer volver a sentirlo (consumir, poseer cosas, perseguir el éxito, distraer los sentidos etc.), y también me convencí de que había algo que estaba “mal” en mí por lo que no podía sentirlo y que había que “arreglarlo” (consumiendo desesperadamente cada vez más y más información y también con dietas, terapias, sanaciones etc.), y también me metí con la cabeza en prácticas espirituales con las expectativas de sentirlo como recompensa por mi “esfuerzo y sacrificio”. Y si bien es cierto que todo esto nos lleva finalmente de regreso a casa (y gracias a mi interminable búsqueda, estoy compartiendo esto contigo ahora) y es parte del proceso de la evolución de la consciencia, en realidad solo lo sentía por un rato y en el momento en el que desaparecía aquel factor externo, cualquiera que sea, siempre terminaba sintiendo un enorme vacío. Hasta que un día (y gracias a que el dolor se hiciera insoportable) comprendí que la única manera de llenarlo era cesar la búsqueda y permitir que este Amor poco a poco empezara a brotar desde adentro: primero en el núcleo más pequeño, pero el más sagrado y el más difícil de amar incondicionalmente – el propio SER, luego verlo crecer hacia las personas más cercanas, para un día poder extenderlo hacia todos los Seres, hacia la Naturaleza y el Universo entero, sin excepciones – empezando por mis propias células y hasta mi mayor “enemigo”, una simple piedra o la estrella más lejana.


Así que la respuesta a todas mis preguntas fue muy simple (para ponerlo en palabras) y en aquel momento a la vez algo difícil (para ponerlo en práctica): atravesar el miedo más grande que cada Ser Humano tiene – el miedo a amar, y dejar que el Amor fluya a través de mí, convertirme en él y así AMAR la realidad como es, sin condiciones ni excepciones, en su TOTALIDAD. 


Las Emociones: miedo – ¿el peor enemigo?

Hay un dicho que nosotros mismos somos nuestro “peor enemigo”, pero comprendí que es cierto solo mientras seguimos luchando en contra de nosotros mismos, mientras seguimos resistiendo a la transformación, en vez de soltar el miedo que nos mantiene en lo cómodo, lo conocido, lo seguro (creencias adquiridas por experiencias dolorosas como forma de protegernos) y entregarse al proceso permanente de cambio. Pues el cambio, o la ilusión de movimiento de un punto al otro que solo es posible en la dimensión espacio-tiempo, es justamente lo que permite la expansión de la Consciencia. Estamos hechos para experimentar diferentes estados de consciencia y así expandirnos junto con el Universo y cuando nos quedamos estancados en el pasado (nuestras creencias y las emociones asociadas a ellas siempre son fruto de una experiencia EN EL PASADO) no permitimos que la energía fluya libremente y no dejamos que lo nuevo nos suceda, obstruyendo así el flujo natural de la existencia.

Descubrí que en el fondo de todas las creencias, patrones mentales y emociones que calificaba como “negativas” y que eran las que me mantenían en el sufrimiento siempre había una mentira y un miedo. Una mentira que yo misma me conté, en forma de interpretación equivocada de una experiencia en el pasado que no supe manejar y que me causó dolor y un miedo de volver a sentir ese dolor. Y no solo nos creemos nuestras propias mentiras sino que las de otras personas, pues tan grande es nuestro miedo del dolor que preferimos creernos algo aun cuando no fuimos nosotros a los que le pasó, antes que experimentarlo por nosotros mismos y comprobar si es cierto o no. Y si ya creemos que es cierto, así lo será para nosotros hasta que decidamos cambiar nuestra percepción. Y todas estas mentiras es lo que constituye nuestras creencias y define a través de ciertos patrones nuestro comportamiento y en consecuencia nuestras emociones y nuestra realidad. Y así cualquier creencia tiene su emoción específica, y así cualquier miedo nos congela y cualquier creencia que tengamos termina limitando el potencial infinito que tiene la Consciencia cuando se manifiesta a través de nosotros.

Seguí luchando contra el miedo hasta que comprendí que podría volverse mi mejor aliado: donde había un miedo, siempre encontraba una falsa creencia y transformando esta creencia primero en mi mente y luego con las acciones (pensando y actuando diferente A PESAR DEL MIEDO) es cómo de pronto me encontraba al otro lado del miedo. Y es justamente allí donde se encuentra el tesoro más grande – un cambio de consciencia que permite que veamos las cosas desde una perspectiva más amplia. Y así una y otra vez, porque siempre seguimos expandiéndonos.

Poco a poco esto se convirtió en un juego y aprendí a aceptar, entregarme e incluso a disfrutar el a veces incómodo e doloroso proceso de transformación, permitirme sentir cualquier emoción sin restringirla, porque cada sombra, cada confusión, cada lugar oscuro de la inconsciencia y cada miedo enfrentado escondía un regalo: una mayor capacidad de sentir el Amor y una actitud diferente ante la vida.


En otras palabras, cualquier pensamiento “negativo” consciente o inconsciente fruto de una creencia y cualquier emoción desatendida, reprimida o estancada crean un bloqueo energético en nuestro sistema que se imprime en nuestro cuerpo en forma de dolor físico o enfermedad y no deja que la Energía Universal fluya libremente. Por eso es esencial entrar en contacto con nuestras emociones y aprender a guiarnos por ellas en vez de reprimirlas o negarnos a sentirlas. Solo al sentirlas en toda su amplitud podemos liberarlas y desbloquear la memoria celular contenida en el cuerpo y de esta manera realmente cambiar nuestros pensamientos.


¿Qué cambios suceden?

En la medida que uno alinee sus 4 cuerpos inferiores o diferentes dimensiones en las que sucede nuestra experiencia humana (físico, emocional, mental y espiritual), se sintoniza automáticamente con la frecuencia vibratoria en la que esta energía empieza a fluir desde el Cuerpo de Luz (la Supraconsciencia o el Cuerpo Causal) hacia los cuerpos inferiores, lo que también se denomina como el anclaje del Cuerpo de Luz.

El cambio de la alimentación del que más se habla y el que más confusión crea, puede suceder automáticamente y sin ningún tipo de presión en consecuencia de ello: el cuerpo físico deja de necesitar la ingesta de alimentos y/o agua para su perfecto funcionamiento ya que deja de subsistir en el modo de supervivencia y empieza a funcionar como un circuito cerrado sin generar desechos ni alterarse los niveles de nutrientes en la sangre al no haber desgaste producido por la digestión, emociones no liberadas o pensamientos “negativos”, y recibir toda la energía necesaria del caudal infinito que fluye a través de él.

¿Si dejo de comer lo alcanzaré?

No. No es una dieta, no es un ayuno, no es una meta para alcanzar, no se trata de restringirse o privarse de algo, sino de estar tan satisfech@ en todos los sentidos que el Amor rebose y la necesidad de comer y el hambre desaparezcan. EN UN REGALO. Cualquier intento de forzarte a dejar de comer desde la mente (“quiero alcanzar este objetivo”) sin entrar en contacto con tu SENTIR y tu intuición (“siento que es el momento de hacerlo y permito que suceda”), solo te va a alejar de este estado, y eventualmente puede llevarte a la muerte de hambre.

Sin embargo, en el proceso de transición hacia la Consciencia Pránica una alimentación consciente y viva, ayunos de duración corta de jugos, agua o secos, junto con el ejercicio físico, respiración consciente, meditación o Sun Gazing, te pueden servir de apoyo (pero no de “requisito”) para quitar los bloqueos físicos mientras vayas transformando tus pensamientos, integrando tus emociones y sobre todo OBSERVANDO-te con humildad, sinceridad y consciencia.

¿Puedo vibrar en esta frecuencia y seguir disfrutando de la comida?

En el estado de Consciencia Pránica somos finalmente libres de dependencias, apegos y necesidades y podemos vivir la vida desde la inocente curiosidad y el disfrute. Ya no comes porque necesitas la comida para “sobrevivir” – lo haces para disfrutar, sin restricción y en cualquier momento que así lo deseas.

Hoy en día este cambio de frecuencia vibratoria está sucediendo a cada vez más personas en todo el mundo gracias al trabajo de auto-descubrimiento y transformación de emociones, pensamientos, patrones y creencias que hemos hecho a nivel colectivo, y desde mi perspectiva es algo a lo que inevitablemente la evolución misma de nuestra especie, como parte de la Consciencia Universal, nos está empujando.

Te recomiendo ver este documental que recoge testimonios de diferentes personas que están en este camino:


Si te resuena esta información y te sientes identificad@, o al menos sientes la curiosidad de saber más, ponte en contacto conmigo. Estamos creando una comunidad internacional de personas para compartir nuestros procesos y experiencias y así inspirarnos entre todos a SER TODO LO QUE SOMOS.